¡Hungría ha caído! ¿Colombia caerá?

La caída de las mayorías parlamentarias nacionalistas que mantuvieron en el poder al Primer Ministro Viktor Orban por más de dieciséis años en la nación puente entre Europa Occidental y Europa Oriental es un caso muy valioso de analizar, más allá de las narrativas de los medios hegemónicos colombianos, cuya agenda woke es notoria -sigan creyendo las “derechas” colombianas que esos medios son sus amigos o aliados, como por ejemplo quienes usurpan hoy día el Canal 1-. La izquierda y los disidentes del nacionalismo cuentan en el Parlamento de Budapest con el 69% de escaños -dos terceras partes-, lo que hace que puedan no solamente gobernar sin necesidad de alianzas sino poder desmontar todas las reformas de Orban e inclusive cambiar la Constitución Nacional. ¿Vientos con mensajes para Colombia?

“Las simplezas en que el incrédulo acaba creyendo son su castigo”

“Ningún paraíso surgirá en los confines del tiempo.

Porque el bien y el mal no son hilos trenzados por la historia, sino fibras del hilo único que nos hiló el pecado”.

“No ser tramposo es lujo inaccesible en tiempos democráticos”

Nicolás Gómez Dávila, filósofo y políglota colombiano. Cofundador de la Universidad de los Andes (1913-1994)

CONVERSACIONES FATUAS PARA LAS “DERECHAS” COLOMBIANAS

“La persecución nos está respirando en la nuca” parodiando una frase de una vieja telenovela. Y contrario a los que usan su prestigio y nombre para hacer tonterías en redes sociales -yo también lo hice siendo más jóven-. Y el fratricidio y carnicería entre los partidarios de la senadora Valencia y el abogado De La Espriella, cada día con más competencia de la falsa propaganda, el juego sucio y la corrupción hacen canibalismo del árbol caído de la estabilidad social del país, donde la sociedad colombiana durante más de sesenta años hizo todo lo que estuvo en sus manos -incluso alianzas y acciones antiéticas- para que finalmente el socialismo llegara en propiedad al poder político con la incertidumbre de si se someterá o no a la sucesión democrática acostumbrada o se convertirá en dictadura esencial de Estado -sea personalista o hegemónica-.

DEMOCRACIA ILIBERAL NO ES SINÓNIMO DE TOTALITARISMO

La caída de Viktor Orban en Hungría debe hacernos ver no solamente los símiles del peligro que se avecina para nuestro país, sino las determinaciones que han tenido los liderazgos fuertes para transformar las historias de los países y llevar sus proyectos políticos a flote. El concepto de democracia iliberal, totalmente satanizado de manera superficial por la línea editorial globalista de nuestros medios de comunicación hegemónicos no permite comprender la diferencia y equilibrio entre la democracia como ejercicio de legitimidad, participación y apoyo popular ciudadano a esos ejercicios de liderazgo como indicador que son expresiones de una necesidad colectiva o al menos mayoritaria de superar crisis de origen o externo -desde consecuencias de catástrofes naturales, invasiones, guerras, crisis de gobierno, económicas e incluso guerras civiles- para el bienestar social, económico y de calidad de vida y no solamente un ejercicio de poder autoritario personalista o de una élite o partido.

En esto, cae en un error garrafal el periodista y pensador político liberal argentino Nicolás Morás al descalificar a Orban argumentando que en Hungría existe una tradición al igual que en Europa Oriental de conservar nostalgia a las dictaduras de corte estalinista. Algo que no es más lejano de la realidad y no se compadece con la historia de la crueldad de las invasiones soviéticas a dichos países cuando intentaron rebelarse al Pacto de Varsovia como a Checoslovaquia en 1968 o el contexto de la revolución húngara de 1954 que por dos años fue el primer país del mundo en lograr expulsar la invasión comunista hasta 1956 con una retoma sangrienta. Y ni que decir de los regímenes comunistas independientes de Moscú, pero no distintos en crueldad y control como la Rumanía de antes de 1989.

Pero para esto, debe educarse a las derechas, debe existir el debate académico, la profundización y sobre todo el dejar el miedo de exponer estas tesis y llevarlas a cabo incluso en la política electoral por fuera de los prejuicios de la hegemonía narrativa de la socialdemocracia dominante en la supuesta “derecha” y el establecimiento corporativo globalista colombiano.

ROMPER ESQUEMAS Y DEJAR LA DOBLE MORAL

Algo que permitió la llegada de Gustavo Petro al poder aparte de muchos factores fueron principalmente, desde la opinión pública dos aspectos: el cansancio de las fórmulas repetitivas hegemónicas de las fuerzas tradicionales del régimen político colombiano que no se reflejan en bienestar colectivo; y lo segundo es que la izquierda, el progresismo, el socialismo o como lo quieran llamar no teme a nada y toma las formas de lucha de manera integral y se impone. Desde el terrorismo armado organizado -urbano o rural- hasta la fachada mediática y política, siendo competentes en todas y llegando a romper narrativas y cambiar de manera radical sin miramientos políticas públicas cuando llegan a escenarios de comunicación social -prensa, radio, televisión y academia-  o de poder ejecutivo o representativo. En palabras coloquiales: “no se arrugan con nada”.

Las democracias iliberales toman elementos jurídicos, técnicos pero también de conocimiento popular y cotidiano de las comunidades para llegar a soluciones concretas a través del ejercicio del poder y las comunicaciones, incluso llegan a grandes consensos sobre medidas que pueden sonar arbitrarias -y que lo son-. Nunca se hubiera llegado al nivel de desarrollo de países como Singapur, Corea del Sur, Taiwán, Hungría o el camino que toma El Salvador de Bukele sin una iniciativa clara, concreta y apoyada por la gran parte de la población. La heterodoxia de formas pero la efectividad de resultados que se constituyen en la identidad de los pueblos.

Mientras tanto, aquí estamos aterrorizados con el llamado a una Asamblea Nacional Constituyente, simplemente por el miedo a una presunta perpetuidad del actual mandatario o de una hegemonía comunista. Cuando los mismos que se oponen a ella promovieron la reelección presidencial para su propio beneficio durante unos años. Esos sectores que no fueron capaces de desmontar ni siquiera de sugerir más allá del populismo de desmontar el esquema jurídico e institucional del Acuerdo entre las FARC y el Estado. En Derecho lo que se hace legalmente, legalmente puede deshacerse, se ha quedado en la fórmula pseudo-intelectual de ciertos abogados y políticos que lleva un década sin ser cumplida mientras todo el pueblo colombiano salió perdiendo frente a la impunidad de criminales de lesa humanidad y todo el dinero y las promesas no se han cumplido para nadie ni para las comunidades.

La falta de iniciativa de mantener los medios públicos como una expresión “neutral”, con música y ejercicios culturales pretenciosos y sin público ha permitido que cuando los progresistas han tenido el poder de Bogotá y Colombia han utilizado dichos medios a través de fuertes inversiones económicas en equipos tecnológicos, cobertura, alcance territorial y talento humano de calidad -que incluye comunicadores e influenciadores de trabajo esmerado sin necesariamente formación universitaria- que han sido la base de narrativa que nos tiene en la situación actual.

Parafraseando a Jaime Garzón, estamos más escandalizados por las groserías que un influencer dice en radio pública o en internet que por la debacle que nuestras malas decisiones y falta de criterio político y patriotismo han causado. No es retórica ni verso que cada toma de decisiones, por mínima que sea cause impacto colectivo en las altas esferas de la sociedad que habitamos.

OBSERVAR MODELOS PARA LA RECONSTRUCCIÓN DE COLOMBIA

Como en la actual coyuntura electoral será muy complejo encontrar respuestas asertivas, no es el camino ni para la salud mental ni para la claridad conceptual buscar diamantes en el fango mediático e infoxicativo de las agendas mediáticas que nos llevan a la feria comercial que será la elección presidencial del 31 de mayo.

Por esta razón, en miras de reconstruir la democracia colombiana, tomar un ejemplo conceptual académico, o, encontrar un lugar en el mundo para realizar un proyecto de vida buena en democracia y paz, El Nodo Colombia se prepara para este próximo 23 de abril en Bogotá en la Universidad Externado de Colombia a las 3:00 p.m. proyectar al público en general la película A Chip Odyssey (2025), donde el cineasta taiwanes Hsiao Chu-Chen -Taiwán aparte de todo es una meca creativa para el desarrollo del cine- en un gran documenta a través de relatos muestra como la República de China Taiwán pasó de ser la isla refugio del legítimo gobierno democrático exiliado del continente por la usurpación del poder por parte del comunismo en 1949, un país rural y sin industria ni territorio, a ser una potencia mundial tecnológica y pieza fundamental del salto tecnológico de la era de las computadoras a la era digital actual.

Abstract
“La persecución nos está respirando en la nuca” parodiando una frase de una vieja telenovela. Y contrario a los que usan su prestigio y nombre para hacer tonterías en redes sociales -yo también lo hice siendo más jóven-.