Germán Vargas Lleras (1962-2026): un homenaje intimo de un liberal de base a un Patriarca

Un homenaje personal a la memoria y presencia indirectas en mi vida política, familiar y personal, como reflejo del deber ser para mejorar en la vida.

“Tan sólo el gran político sabe cuándo la solución de un problema debe ser general y cuándo local”.

“Si la izquierda sigue adoptando, una tras otra, las objeciones que los reaccionarios le hemos hecho al mundo moderno, tendremos que volvernos izquierdistas

“Aprender a morir es aprender a dejar morir los motivos de esperar sin dejar morir la esperanza”

“Los gobernantes nada legan cuando el “interés público” orienta sus gastos”

“El formalismo aristocrático evita caer en la grosería sin caer en la impostura”

“Catalogar estupideces se considera más ofensivo que agregar una más”

“Una aristocracia no es más que una posibilidad de existir concedida a cualidades y virtudes que impide o dificulta la tenencia precaria del poder o la fortuna”

Nicolás Gómez Dávila, filósofo o políglota colombiano. Cofundador de la Universidad de los Andes (1913-1994)

VARGAS LLERAS ÍNTIMO

El fallecimiento de Germán Vargas Lleras, aparte de haber sido un hombre respetado, querido y admirado por parte de mi familia materna, en especial de mi tío político Rigail Macías, mentor, padre y persona culta como la que más, esposo de mi tía y hermana mayor de mi madre Inés de Macías Armesto -hasta los años ochenta fue normal ese cambio en la nomenclatura identitaria en las mujeres colombianas al casarse-. Un hombre que siendo conservador, votaba por los liberales que tenían buenas ideas de país, como Carlos Lleras Restrepo en su tiempo; antimilitarista y antirrojista -apoyando a Misael Pastrana de frente con su voto y argumentos en su , pasó por el movimiento sindical y tuvo las inquietudes y coqueteos con el marxismo normales en su época, pero sin traicionar sus principios. Fue en sus libros que leí a escondidas durante mi paso por la Universidad Distrital de 2009 a 2013 los tratados de marxismo-leninismo soviéticos que escondía…como la peste, creían -y apostaban como posteriormente apostarán los enemigos cosechados con mérito por mi persona en el mundo político- a que si no era un vício convencional lo que me daría un mal destino como a mis hermanos, era ser llevado “por esas ideas de comunista, de guerrillero” a un mal fin.

La mayoría de mis traumas son en el siguiente orden: familia (60%), escuela (25%) y clase política-social bogotana (15%) -en esta última incluyo, en la misma bolsa de basura negra de alto calibre cumpliendo con las pautas de separación de residuos aprendidas en la escuela y la Universidad Distrital desde los socios del Gun y el Jockey hasta los chekistas que se la pasan como carrera profesional “estudiando” para ser los comisarios políticos de los partidos de izquierda legales…y uno no sabe de qué otras cosas-. Pero la mayor muestra de madurez para sacar adelante los traumas de la vida es una sola cosa: saber la falibilidad del ser humano, empezando por nosotros mismos, como principio para saber que podemos ser mejores que eso, en nuestro interior es rechazado.

Esos traumas van en todo, pero sobre todo son la desaparición total, el silencio, la invisibilidad y el conformismo. Barreras que gracias a que en 2011 por un documental de YouTube y el acercamiento a la obra de Slavoj Zizek, decidí romper convirtiéndose primero en opinador con columna y lentamente el tránsito a periodista independiente, y tal vez a comunicador popular. Entregué mis líneas junto a mi trabajo investigativo y operativo judicial como veedor ciudadano al bando del status quo, como lo describió en mi primer encuentro con ella, la abogada y actual candidata presidencial Sondra Maccollins Garvin. Logré ver que en la repetición de la repetidera que lejanamente conocía por el cliché y el temor social a la izquierda enquistada en las universidades públicas, había un sinsentido, una pantomima, en la que unos pocos ascendían política, social y no se sabe si financieramente mientras otros quemaban su juventud, su tiempo e incluso su libertad y su vida. Eso no me gustó, lo ataqué de frente y hasta hoy, ¡17 años después algunos me lo cobran!

Otra candidata presidencial, que dentro de mi corazón le tengo la gratitud de haber fomentado mi paso real por el periodismo pese a la oposición de mis jefes laborales y de cierto sector del Centro Democrático, Paloma Valencia Laserna, a través de su coordinadora de la Unidad de Trabajo Legislativo, la abogada Adriana Collazos quienes me dieron espacio donde pude argumentar la historia de los presidentes ingenieros de Colombia -todos conservadores- y denunciar con pruebas los escándalos como los Juegos Nacionales de 2015 en Ibagué o la corrupción en las obras públicas de la capital del Tolima, gran tierra de este país.

Mi periodismo, ahora si bien actualmente tiene muchos énfasis en temas que van desde las relaciones públicas pasando por seguridad y defensa e incluso llegan a la crítica desde lo estético de la gastronomía, la literatura y el cine, es, ha sido y será un ejercicio político. Eso no lo va a cambiar nadie, y afortunadamente El Nodo Colombia desde 2016 y Al Poniente de Rionegro, Antioquia desde 2018 no me han dejado sin espacio para expresar las verdades y sentimientos desde la única posición que se puede ser objetivo: desde tener una posición coherente y clara.

Finalmente, ¿qué tiene que ver esto con Germán Vargas Lleras? Muchísimo. Creo que sin duda alguna, sin llegar a la mitificación que puede hacer que las formas no ortodoxas de libro de “hacer política sana” y los errores e ilegalidades de muchos de sus militantes que han ocupado cargos del Estado, han dado una mala reputación a su partido Cambio Radical, sumado a quienes, si bien son personas cultas y jóvenes, aún y nunca llegarán a entender esa esencia, ese ser que va más allá de la plata, del poder o del ascenso personal. Eso se llama aristocracia, la riqueza de altura de miras de la mente y el espíritu. Algo nunca podrá entender el materialista de tres pesos -que son la mayoría de progresistas colombianos promedio- al igual que los detractores de Bob Dylan, que no entienden que su Nobel de Literatura es porque su valor no es su voz -que no tiene- sino sus letras, su profundidad del mundo y su riqueza literaria.

Vargas Lleras, el último patriarca y estadista de la pretenciosa aristocracia del status quo colombiano.

El mejor homenaje es intentar ser mejor que los imitadores de turno de sus virtudes, personalidad o utilizar la política para sus malos fines, sino vivir e intentar hacer algo bien. Y eso, es la cuestión más dificil de la vida humana, vida que ya no está materialmente pero si espiritualmente por generaciones en Colombia.

Adiós para siempre.

Abstract
Creo que sin duda alguna, sin llegar a la mitificación que puede hacer que las formas no ortodoxas de libro de “hacer política sana” y los errores e ilegalidades de muchos de sus militantes que han ocupado cargos del Estado